Nunca se sabe cuando te vas a ver en la tesitura de desarrollar software. Lo digo yo, que mis habilidades como programador son cercanas a cero y que sin embargo estoy embarcado en un proyecto de desarrollo de software que espero que termine siendo un bombazo. Ya os contaré.
La cuestión es que estamos trabajando dos personas: Jose que lleva el grueso del desarrollo y yo mismo que me dedico a proporcionar la infraestructura, traducir y retocar alguna cosilla. Para poder trabajar he montado un servidor con Ubuntu Server 12.04 en un viejo equipo casero que suministra el soporte de pruebas para nuestro desarrollo y al que nos conectamos por medio de no-ip . Hasta aquí todo sencillo, pero ahora apareció el problema de trabajar varias personas en el mismo proyecto y tener que llevar un control de versiones que evitara incoherencias.
De entre todas las posibilidades y dado que costales me dijo que estaba dispuesto a echarme una mano, me decidí por Git.
Os evito el rollo de lo bueno y bonito que es Git, que lo desarrolló el mítico Linus Torvalds y bla, bla, bla, para ir al grano.